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La Censura: Un método sútil de adoctrinamiento

El viernes pasado al llegar de la facultad de derecho luego de haber compartido una hermosa jornada junto a Juventud Libertaria, cuidando nuestro espacio, defendiendo nuestros ideales y, sobre todo, la libertad de expresión en la UBA, me encontré con una revolución en Twitter. Todo el mundo hablaba de un tema en particular: “la censura”.

     ¿Qué es la censura? Si buscamos la definición nos encontramos con lo siguiente: “Acción de examinar una obra destinada al público, suprimiendo o modificando la parte que no se ajusta a determinados planteamientos políticos, morales o religiosos, para determinar si se puede o no publicar o exhibir.”

     Tras investigar un poco más sobre lo que estaba pasando en Twitter, me enteré que Daniel Vila le había prohibido a Viviana Canosa mostrar al aire un informe sobre los “chanchullos” de Sergio Massa y compañía. Lo cual me llevó a pensar y a reflexionar sobre la censura y fue inevitable hacerme una pregunta:

¿A que le tienen tanto miedo?

     ¿No es clara la respuesta? con ellos no puede haber libertad de expresión, siempre buscan el ataque, ya sea mediante la censura o mediante agresiones verbales, físicas o de cualquier índole. Nunca se defienden de manera pacífica, siempre van al choque y a la provocación… cuando hay un “escrache” no se puede mostrar, no se puede hablar de eso, y mucho menos difundirlo, SIEMPRE hay que taparlo.

     Demostrar con el mínimo de respeto porque el otro se equivoca es, para ellos, una estupidez, algo incluso que te muestra débil frente al “enemigo''. Lo más irónico es que ellos mismos son los que después tildan de “fachos” a los libertarios o a cualquiera que critique sus ideales. Que ilusos son, al fin y al cabo, terminan siendo ellos los verdaderos fascistas y quedan en total evidencia.

     Sin embargo, existe un problema aún mayor; y es que sus votantes, a partir de su desconocimiento, el adoctrinamiento al que fueron inducidos y el más descarado cinismo, repiten y difunden este tipo de acusaciones, ya sea a la tibia oposición de Juntos por el Cambio, o a todo tipo de agrupación política que los pueda poner contra las cuerdas, y a veces simplemente a cualquier grupo social que critique su más que evidente autoritarismo. Buscan el desprestigio constante para sacar beneficio propio, y así, ganar votos a partir del odio y la difamación, a su vez, dicen ser el movimiento del amor y la esperanza, Lamentablemente varios desinformados, políticamente hablando, caen en esta falacia…

     Mientras tanto, Javier Milei ese mismo día hizo un “Cuestionario” en el que podía participar cualquiera, cualquier persona común y corriente podía ir y hacerle una pregunta al principal candidato libertario, sin ningún tipo de censura, ni filtro. Que distintos somos…

     Ahora bien, esa es la Argentina que prometen las distintas agrupaciones de izquierda: Una Argentina con libertad de expresión, en el que se respeta a los demás, en el que todos tenemos las mismas oportunidades, CLARAMENTE esto es una total mentira; lo que quieren estas agrupaciones es que la gente tenga poco conocimiento de la realidad. Cuanto menos se sepa mejor, así es manejable, como si de ganado se tratase, para ellos somos un número, un plan más, un voto más, una ayuda social más.

     Lo más preocupante es que, los medios se solidarizan con este gobierno y, sobre todo son cómplices de este lavado de cerebro que le hacen a la gente. Aunque, si nos ponemos a analizarlo es algo mucho más profundo, y va más allá de los simples periodistas que, (en algunos casos) terminan siendo víctimas de este sistema de censura implementado por el gobierno, aceptado por los dueños de ciertos medios y aplicado, estrictamente a los periodistas, que no les queda más remedio que asentir con la cabeza, sabiendo que, con todo el dolor del mundo, indirectamente o no, van a ser parte de ese manejo social.

     Ojo que no hay que olvidar el cargo de culpa de los comunicadores, la verdad es que hay muy pocos dispuestos a perder su trabajo por defender la libertad de expresión, cosa entendible hasta cierto punto, ya que ellos también tienen familias que mantener. Aunque, desde mi punto de vista para un periodista la palabra tiene que ser sagrada y la opinión no se vende.

     Dejando de lado esta reflexión, como estudiante de periodismo (Más enfocado al deporte, aunque, eso es anecdótico) realmente me da miedo que pasen este tipo de cosas y me preocupa este modus operandi. Uno trabaja, se informa, estudia y se forma para lo que se viene, y duele saber, que el día de mañana quizás me censuren una nota por decir simplemente “la verdad que no quieren escuchar”.

     Ser libre, comunicar, expresar ideas, opiniones, eso es lo que no quieren que hagamos… No quieren que la gente aprenda, no quieren que se informe, no quieren que se sepa la verdad. ¿Y saben qué? no hay que permitírselo, hay que dar batalla, tanto cultural como políticamente hablando. No podemos dejar que pasen estas cosas, no nos pueden sacar la libertad de expresión, el principio fundamental para la gente que ama comunicar, ya sea en radio, en medios escritos, en la tele, no importa la manera, importa el mensaje.

     Tenemos que repudiar este tipo de acciones, mantener la libertad como principio básico, y no solo como agrupación política, sino también como argentinos, la lucha en contra del adoctrinamiento y de la censura es de todos nosotros, todos podemos marcar tendencia y hacer la diferencia.

Espero, de todo corazón que la situación cambie, y que este tipo de cosas sean anecdóticas, creo que, el único camino para que esto sea así es que volvamos a las raíces liberales, como bien lo decía Voltaire "Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".

  En resumen… No dejemos que nos corten la lengua: opinemos, cuestionemos y sobre todo dialoguemos con confianza y sin miedo a lo que pueda llegar a pasar. Siempre con respeto y con nuestros ideales por delante, en mi opinión es la mejor manera de hacerles frente… Todavía estamos a tiempo de salvar la República Argentina.

Por Gianfranco Raposo

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